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Arturo Bosque

FE Y RAZÓN

 
Un pensamiento...

Rafael Cervera Perez
viernes 9 de enero de 2004

Veo que a nadie se le ocurre nada. Bueno, pues ahí va un nuevo apartado para los contertulios: Palabras, frases, escritos, máximas... para la reflexión, la oración...o la discusión.

 Va la primera:

-"La fe y la razón son como las dos alas con los cuales el espíritu humano se eleva hacia la contemplación de la verdad" (de Juan Pablo II, Encíclica Fides et ratio)

Un pensamiento...

Arturo Bosque Foz
viernes, 9 de enero de 2004

Acepto el debate. Sin acritudes... Siempre con la sonrisa en los labios.   "La fe y la razón son como las dos alas con los cuales el espíritu humano se eleva hacia la contemplación de la verdad" (de Juan Pablo II, Encíclica Fides et ratio)

Vamos a ver, antes de empezar. Qué se entiende por fe y qué se entiende por razón. No sea que hablemos cada uno de una cosa y, por lo tanto, nunca pueda haber ninguna coincidencia. Porque si fe y razón es lo que entiendo yo, no estoy en absoluto de acuerdo.

La frase de Juan Pablo II se transformaría, para mi, en esta otra:   "La experimentación y la razón son como las dos alas con las cuales la mente humana se eleva hacia la contemplación de la realidad; la fe, sin más, puede conducir hacia grandes errores"   Aún así, transformada la frase, tengo que definir cada uno de los conceptos tal como los entiendo:   Fe: Creencia en algo sin necesidad de que esté confirmado por la experiencia o por la razón propias: ‘Tengo fe en lo que él me diga’. (Diccionario María Moliner)   Razón: Facultad de pensar.(María Moliner). En esta facultad, puntualizo, están incluidas las operaciones lógico-matemáticas del pensamiento.   Experimento: Operación consistente en provocar cierto fenómeno para estudiarlo o estudiar sus efectos.(María Moliner)   Mente: Facultad con que se piensa. (María Moliner).

Concretando más: para mí, la facultad con la que se piensa no es más que el cerebro en actividad. Cuando el cerebro deja de estar activo, no hay mente, no han facultades mentales. He obviado la palabra espíritu porque tenía que retorcer mucho su significado e igualarlo con mente. El significado de espíritu como parte que, además del cuerpo, constituye a los seres que piensan, sienten y quieren, con la cual realizan estas operaciones.(María Moliner) no me sirve porque se apoya en al fe y no en la experimentación. Así que la he cambiado por mente como cerebro en actividad.

El otro cambio que he hecho es realidad por verdad, aunque no sería imprescindible. Mediante la experimentación y la razón podemos acercarnos a saber cómo es la realidad (sea cual sea ésta). He dicho acercarnos porque la realidad tiene tantas facetas que es prácticamente imposible abarcar todas con nuestros sentidos y con los instrumentos que nos hemos proporcionado.

Dicho lo dicho, la fe, al no apoyarse en ningún experimento, puede llevarnos (y de hecho nos lleva) a cualquier sitio: cristianismo, herejías, islam, budismo, animismo, brujería, pseudoarqueología, pseudociencias, pseudomedicinas, etc., etc., etc., porque es tan larga la lista que no terminaría nunca. El hombre ha creado (y ha enterrado) tantas y tantas creencias que su relación completa llenaría libros.

Al hombre le costó mucho llegar al método científico para investigación de la realidad (experimentación y razón). Pero, una vez encontrado, ha dado un paso de gigante en su conocimiento. Desde Galileo hasta ahora y más concretamente en los dos últimos siglos (XIX y XX) el hombre ha enterrado muchos mitos y se ha aproximado mucho a esa realidad. Desgraciadamente éste método no ha calado en profundidad, más aún, a medida que se debilita la fe en las iglesias tradicionales (en el caso de España en la Iglesia Católica) surgen con fuerza ciento y un mil creencias, a cual más absurdas, y se extienden en la sociedad como el aceite y se cuelan hasta en lo que debía ser el templo de la razón: la Universidad.

      Conclusión: experimentación y razón es el camino. El de la fe, es peligroso.


José Luis Félez Soriano
lunes, 19 de enero de 2004

FIDES   ET   RATIO

La fe y la razón son como las dos alas con las cuales el espíritu humano se eleva hacia la contemplación de la verdad. (Juan Pablo II)

El Papa quiso decir lo que dijo, pero también pudo decir “la caridad y la esperanza son los dos pilares donde se asienta nuestra fe en busca de la verdad”. O “la entrega y el sacrificio son las dos armas para vencer nuestra pusilanimidad”. O “el experimento y el raciocinio son los caminos que nos hacen avanzar en los misterios de la vida”.

Pero dijo lo que dijo porque así quiso decirlo. Y tanto su frase como las que por mi cuenta y de mi cosecha incluyo (y sin ánimo, por Dios, de parecerme a él), son asumibles o discutibles. Ninguna atenta contra la dignidad ni respeto humano, ninguna es negativa, ninguna es blasfema ni contra Dios ni contra la ciencia. Pero todas son, si así se desea, transformables. Arturo Bosque ya se encarga de cambiar los términos de la del Papa. Las restantes podrían quedar compuestas con estos términos: Caridad (muy espiritual)  por amor (más humano) y esperanza (la otra virtud teologal) por perseverancia (más al alcance de la mano): “El amor y la perseverancia son los dos pilares...”. Entrega (muy elevado) por disponibilidad (más solidario) y sacrificio (muy expiatorio) por esfuerzo (más físico): “Disponibilidad y esfuerzo son las dos armas...”. Hasta que el experimento y el raciocinio nos devolvieran al origen, a las dos primeras letras de la Encíclica papal: Fides et ratio.

Creo que pueden darse por aceptadas estas mis  líneas anteriores porque, entre otras cosas, ni quitan ni ponen rey. Y no quisiera pecar de petulancia  si afirmo  que no aceptarlas, siendo tan simples, sería como desearle al ciego que disfrute del hermoso atardecer o al sordo que oiga esa música que transporta (¿el qué? ¿el espíritu o la mente?)

            Dice mi amigo Arturo, quizá con un poquillo de razón, que “la fe, sin más, puede conducir hacia grandes errores”. Usa de la segunda ala, la razón, para aducir que la fe “no se apoya en ningún experimento”. Pero ¿a  dónde conduce, sino a multitud de fracasos junto con sus aciertos, tanto la experimentación como el raciocinio? Multitud de experimentos han producido gravísimos errores, tanto en el área del pensamiento, como en el área de la ciencia o cualquier otra: carrera espacial, aviación, explosivos, minería, construcción, canalizaciones, y otros muchos etcéteras, que también la lista es larga, larguísima. ¿Cuántas veces hemos dicho a nuestros interlocutores “¿tengo razón o  no? ¿verdad que sí?” y hemos escuchado un piadoso silencio? Esto a nivel meramente popular. De aquí hacia arriba las mismas ciencias o religiones o movimientos que mi amigo cita están sustentados (como él mismo dice) en el error: herejías, animismo, brujería, pseudos....lo que sean, etc., etc., de nuevo.

            Si la experimentación la usamos como ala para poder elevarnos ¿cuántas veces no será zozobrante el vuelo?

            En cambio no se puede dudar de que todos, en este mismo instante, creemos, tenemos fe en algo, en alguien. Quizá más en unos momentos que en otros, más en una persona que en otra,  pero tener fe, SIEMPRE. “Creo en ti”. “Tengo fe en lo que tú me digas”. “Si tú lo dices, me basta”. Y hasta me  atrevo a pronunciar una frase evangélica que expresa la fe excelentemente: “Habla, Señor, que tu siervo escucha”. Hay que convenir, pues, que es muy acertado considerar muy segura para volar un ala como la fe.

 

            Pero no todo es fe y solo fe. La razón faculta el pensamiento, incluyendo todas las operaciones que sean, pero sin exclusión alguna. La razón parece ser una buena aliada de la fe para mantener el equilibrio en vuelo.

            ¡El espíritu! ¡Aquí está el quid de la cuestión. Y renunciamos tan ampliamente, tan profundamente a esta palabra, porque hasta en la propia definición del Moliner vemos que nos conduce a la fe, y por eso, ahora, la dejamos a un lado. ¡No, hombre, no! ¡Tranquilicémonos! Pues el espíritu puede tener otra definición no tan preocupante o inquietante. ¿O acaso no lo podríamos definir como “un ente inmaterial e inteligente y que, además, es el concepto opuesto al de materia”? Eso es el espíritu, sin retorcer su significado.

            Y si mi amigo no quiere cambiar realidad por verdad, pues bien está. Ya que verdad está escrito con minúsculas. Y, efectivamente, por mucho que razonemos, por mucho que experimentemos, probablemente nos quedemos muy lejos de encontrar la realidad, la verdad. Tan limitados somos.

            El hombre, en uso de su facultad intelectual y su capacidad de raciocinio ha avanzado enormemente desde que el mundo existe (¿desde cuándo existe?). Más espectacularmente en los dos últimos siglos, pues se aprovecha de la experiencia anterior. Y más, mucho más que avanzará (ver últimas noticias sobre Marte).

            Es cierto que (y aunque no tiene nada que ver una cosa con otra) el mundo está sufriendo un debilitamiento de la fe, dando paso a absurdas creencias. Me atrevo a preguntar: ¿no será consecuencia de un abusivo uso de los poderes del hombre en el campo de la experimentación y el raciocinio y de ahí su caída en tan grandes y graves errores?

            No tiene por qué ser la fe quien conduzca al caos. Más bien parece ser que este caos en que estamos sumidos es fruto de tan poca fe y tanto raciocinio, ¡con lo corto que lo tiene el hombre!

* * *

            Me dirijo directamente a ti, Arturo. Te voy a hacer una confidencia: Yo creo en Dios. Yo tengo fe en Dios. Y esa fe en Dios es la que me da confianza en mi vuelo en busca de la verdad, porque “pensándolo” bien, no es un mal camino.

            Un abrazo muy fuerte, que sabes está lleno de amistad.

                                                                                   José-Luis Félez Soriano

A vueltas con la Fe y...

Rafael Cervera Perez
sábado 24 de enero de 2004

Veo que Arturo ya lo tenemos entre nosotros, cosa que me satisface mucho. Espero que todo te haya salido bien y pronto estés como "una rosa". Bien venido.

Y aunque veo que se ha suscitado un tercer tema, yo quiero meter mi "baza" en la cuestión de la Fe y la razón... ahí va eso.

 Llevo varios dias queriendo entrar en la cuestión sobre el tema que nos ocupa de la "fides et ratio"....y aunque el "PERNIL" hay que enpezarlo por un lugar más o menos acostumbrado, yo me voy a ir introduciendo a salto de mata. No obstante, quiero comenzar diciendo que yo, sí voy a hablar de la "fides et ratio" y no cambio ni una letra. Pues si hay que hablar sobre la fe, que es lo propuesto, no entiendo que haya que hablar de otra cosa, es decir, si voy a viajar a Madrid, no quiero viajar a Lugo... no, no, yo quiero proponer ir a Madrid... se me puede aceptar o no, pero no hablemos de como ir a Lugo... eso será para otro día... Vamos, digo yo.

Hablar de FE no es ningún peligro, no es nada peligroso, se puede hablar de fe, de caridad y de esperanza, se puede hablar de virtudes teologales y de las otras, se puede hablar de los sacramentos, de la vida de piedad , de la oración del Sto. Rosario, de la Virgen,  de Dios y de tantas y tantas acepciones que cada día se van perdiendo, ignorando y posiblemente temiendo a expresarlas con nombre y apellido por "el qué dirán", a mí, como se puede comprender, a estas alturas, me la trae...,  otra cosa será que se crea o no.

La fe es la respuesta del hombre a Dios que se revela y se entrega a él dando al mismo tiempo una luz sobreabundante al hombre que busca el SENTIDO ULTIMO DE SU VIDA. La razón más alta de la dignidad humana consiste en la VOCACION del hombre a la comunión con Dios.(Catecismo de la Iglesia Católica).

 Lo que de Dios se puede conocer, está en ellos manifiesto, pues Dios se lo manifestó. Porque lo invisible de Dios desde la creación del mundo se deja ver a la inteligencia a traves de las OBRAS: su poder eterno y su divinidad. (San Pablo a los Tesalonicenses).-

   Interroga a la belleza de la tierra, del mar, del aire, del cielo....interroga a todas estas realidades. Y todas te responden: Ve, nosotras somos bellas. Su belleza es una profesión "CONFESSIO"... ¿Quién las ha hecho sino la Suma Belleza, no sujeto a cambio?... (San Agustín).-

   Al hablar de Dios que trasciende toda criatura y siendo nuestro lenguaje solo humano dice: "No podemos captar de Dios lo que El es, sino solamente lo que no es, y cómo los otros seres se sitúan con relación a El" y en su mística dice: "No veo las llagas como las vió Tomás, pero confieso que eres mi Dios; haz que yo CREA más y más en Ti, que espere, que te ame"(Santo Tomás de Aquino).-

   La Iglesia enseña que el Dios único y verdadero nuestro, Creador y Señor, puede ser conocido con certeza por sus OBRAS, gracias a la luz natural de la razón humana. (Concilio Vaticano II).

El que cree en mi, no cree en mi, sino en Aquel que me ha enviado. Yo soy la luz del mundo para que todo el que cree en mi no permanezca en tinieblas. (San Juan 12,44-45).-

Y al no encontrar por donde introducirlo... subieron al terrado y por entre las tejas descolgaron la camilla delante de Jesús... y viendo su FE,....hombre, tus pecados te son perdonados  (y lo llamaron blasfemo....) (San Lucas 5,19-20).-

Relato de la curación del criado del Centurión, y respuesta de éste: Señor no soy digno de que entres en mi casa.... Jesús se admiró y dijo: En
verdad os digo que en Israel no he encontrado una FE tan grande....(San Mateo 8,11-14).-

Tu hija ha muerto; ¿para qué molestar al Maestro?... Jesús al oir lo que hablaban dice al jefe de la Sinagoga. No temas tan solo ten FE....(San Marcos 5-35 y siguientes).-

Una duda violenta puede darse la mano con una fe firme como una roca. Pero no se puede ser mitad creyente y mitad incrédulo. Tuvieron dudas de fe, desde Abrahán y Moisés hasta Santo Tomás, O San Agustín o Teresa de Lisieux... Pero eso forma parte del propio acerbo personal y del propio crecimiento interior y que al mismo tiempo lo madura y lo enriquece.

Nos dice el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española: En la religión Católica.- La FE, primera de las tres virtudes teologales. Asentimiento a la revelación de Dios propuesta por la Iglesia......

La fe nos permite lograr metas que siempre habiamos creido inalcanzables, resolver viejos problemas personales, echar fuera defectos que estaban arraigados. El hombre en su vida ordinaria, en la de cada día, en los pequeños detalles, en las circunstancias normales de su jornada,  pone en ejercicio la fe, la esperanza y la caridad, porque allí reposa la esencia de la conducta del espíritu (del alma) que cuenta con el auxilio divino y debe informar las grandes y las pequeñas decisiones. No solamente asentir a las grandes verdades del Credo, es necesario además vivirlas, practicarlas, ejercerlas, debe generar una "vida de fe", que sea fruto y manifestación de lo que se cree. La existencia cristiana aparece como un despliegue de la fe, como un vivir con arreglo a lo que se cree. El ejercicio de la virtud de la fe, se traduce en lo que comunmente se conoce como "visión sobrenatural". Es decir, en ver las cosas, incluso las más corrientes, en relación con un plan de Dios en orden a nuestra salvación. Es habituarse a descubrir a Dios a través de las criaturas, a percibir su huella por doquier. La santidad no es un revestimiento externo que recubre al cristiano, ignorando lo propiamente humano. De ahí que las virtudes sobrenaturales influyan en en las virtudes humanas y hagan del cristiano un hombre honrado, ejemplar en su trabajo, en su familia, lleno del sentido del honor y de la justicia, con un estilo de conducta en que destaque la lealtad, la veracidad, la reciedumbre...y la alegría.

Yo no cambio ni una coma de cuanto he escrito,(que no es mío), pero que comulgo al cien por cien con todo ello. Después de haber estado de VUELTA, ya a mis 63 añitos. Y a partir de ahí hago mi profesión de Fe diciendo :Creo en DIos Padre... etc.

Y a estas alturas, no me importa que el número de creyentes sea el que sea...No me importa que otros tengan su religión (que también les ha de sevir para su FIn Eterno). Pero sí que siento vivamente la falta de religión en el mundo en que nos toca vivir hoy, tan materialista, tan plano, tan vacío. Donde una gran juventud, vaga a ciegas por estos arrabales....incluso por esta cultura mediática. Carentes de demasiadas cosas...hasta sensibles. También los hay sanos como una manzana "no creas"...

Y sobre el tema de los monos, ya hablaremos otro día, hoy no tengo el cuerpo para meterme en la selva. Un abrazo para todos.

FIDES ET RATIO

Arturo Bosque Foz
miércoles, 28 de enero de 2004

Hoy me acaban de quitar los puntos, mejor dicho, las grapas. ¡Ya puedo dedicarme al levantamiento de peso!

Antes, de entrar en el hospital, dejé el debate con José Luis a medias. O terminaba de comentar su escrito o me operaban porque, supongo, que el cirujano no me hubiese dejado teclear mientras me rajaba. Cuando llegué y vi que Eliseo no quería subirse al árbol de los monos conmigo, no pude resistir y le lancé aquel caldo de cabeza, que es más o menos mi pensamiento sobre la cuestión.

Así que, José Luis, vamos a continuar. Tranquilo, Rafael, que luego la emprenderé contigo que a tu carta también se le puede hincar el diente, aunque es de una firmeza tal que ya veremos por donde entro.

Me decía José Luis: Y si mi amigo no quiere cambiar realidad por verdad, pues bien está. Ya que verdad está escrito con minúsculas. Y, efectivamente, por mucho que razonemos, por mucho que experimentemos, probablemente nos quedemos muy lejos de encontrar la realidad, la verdad. Tan limitados somos.

[Arturo]     Sí que es cierto, somos muy limitados. Por ejemplo, de todas las ondas electromagnéticas que nos vienen del espacio, nosotros sólo vemos la franja visible: por debajo de las infrarrojas y más allá de las ultravioletas... ¡ni flores.! No las percibimos. En definitiva percibimos una franja muy estrecha de las ondas electromagnéticas. Afortunadamente hemos construido máquinas para agrandar nuestro margen "visual". Somos capaces de percibir microondas, ondas de radio, rayos X, rayos gamma. Así el universo se nos ha agrandado muchísimo desde que éramos niños. Pero es igual. Seguro que la realidad tiene muchas más facetas que se nos escapan. Sólo percibimos parte de esa realidad, pero esa parte ES CIERTA. De ahí mi problema a usar la palabra verdad, porque realmente lo que hacemos los hombres investigando es percibir cada vez más parte de esa realidad. Casi podría asegurar que nunca la percibiremos completa.
Cuando una ameba circula por una charca y topa contra el muro que la limita, "conoce" esa parte de la realidad y, si quiere sobrevivir, da media vuelta y prueba a buscar comida por otro sitio. Su visión es muy, pero que muy limitada, pero su percepción es real.
Como ves en este asunto tal vez digamos lo mismo con distintas palabras.

[José Luis]
El hombre, en uso de su facultad intelectual y su capacidad de raciocinio ha avanzado enormemente desde que el mundo existe (¿desde cuándo existe?). Más espectacularmente en los dos últimos siglos, pues se aprovecha de la experiencia anterior. Y más, mucho más que avanzará (ver últimas noticias sobre Marte).

[Arturo]
Si te refieres a la tecnología, sí que ha avanzado mucho. Y también en el campo ideológico. Estoy releyendo el Quijote y me admira cómo los escritores de la brillantez de Cervantes se debían humillar ante el Duque de Bejar (en la primera parte) o ante el Conde de Lemos (en la segunda) si querían sacar sus obras adelante y comer de lo que les daban los mecenas. Tras la Revolución Francesa se fueron al garete los condes y marqueses y tras el marxismo se instaló la idea de igualdad (por lo menos teórica) entre los hombres. Así la Declaración de Derechos Humanos está ahí. O sea, que de acuerdo. Hemos avanzado, aunque es cierto que unos más que otros. No me imagino yo a nuestros dos compañeros, que tienen obras publicadas (Eliseo y Gonzalo, perdonad si hay algún otro que desconozco), escribir una carta parecida como la de Cervantes al Duque de Lemos. ¡Hemos adelantado!

(¿desde cuándo existe?). Respecto al hombre me remito a mi anterior mensaje que contestaba a Eliseo. Respecto al mundo, hoy no me quiero enrollar porque abriría otro hilo de discusión y ya tenemos bastantes. Hay teorías muy interesantes y la que tiene más éxito es la del Big-Bang.

[José Luis]
Es cierto que (y aunque no tiene nada que ver una cosa con otra) el mundo está sufriendo un debilitamiento de la fe, dando paso a absurdas creencias. Me atrevo a preguntar: ¿no será consecuencia de un abusivo uso de los poderes del hombre en el campo de la experimentación y el raciocinio y de ahí su caída en tan grandes y graves errores?

[Arturo]
Como lo planteas como una pregunta y no como una afirmación no puedo estar en contra. Aunque la pregunta para ti (supongo) sí que tiene respuesta que, seguro, que es diferente que la mía.
Es cierto que a medida (hablemos de España) que se debilita la fe en la Iglesia Católica y ésta pierde fuerza en la sociedad hay una explosión de creencias a cual más absurda (microrreligiones, supersticiones, pseudomedicinas, pseudociencias, etc.). Cuando la Iglesia tenía poder el esquema era más o menos éste: "cualquier otra fe que no sea la fe que predico es falsa". Incluso, en ciertas épocas, fue la encargada de perseguir otras creencias o supersticiones. Si hablamos que fue un adelanto el reconocimiento de los derechos del hombre ¿por qué una fe iba a ser verdadera y otra falsa? Así que una consecuencia es la libertad religiosa, la libertad de pensamiento. ¿Entonces donde está el mal? El mal está en que no se desarrolla desde la infancia el espíritu crítico: algo no es cierto porque lo diga alguien sino porque se puede probar que es cierto. En definitiva: la fe no es un valor, el valor es la experimentación y el raciocinio.

[José Luis]
No tiene por qué ser la fe quien conduzca al caos. Más bien parece ser que este caos en que estamos sumidos es fruto de tan poca fe y tanto raciocinio, ¡con lo corto que lo tiene el hombre!

[Arturo]
¿A qué fe te refieres? ¿Cristiana, Musulmana, Budista, panteísta...? Y de cada una de estas ¿a qué expresión? ¿Católica, Evangelista, Testigos de Jehová...? ¿Sunita, Shiita..? ¿Sagya, Gagyu, Gelug...? ¿Africanas, brasileñas..? No te suelto la retahíla de minigrupos (algunos no tan mini) que también tienen su fe, en la que creen tan firmemente como tú y que te compadecen porque tú tienes una fe distinta equivocada y ellos, la verdadera.
Para mi la fe no es una buena vara de medir. Eso no quiero decir que no respete a todo aquel que tenga una. Ese mismo respeto les pido para los que nuestra vara de medir es la experimentación y la razón. Hay sitio para todos, si todos nos toleramos.

Un abrazo

Arturo Bosque
http://personales.mundivia.es/abosque/

A vueltas con la Fe y...

Arturo Bosque Foz
viernes, 30 de enero de 2004

He intentado hincar el diente en tu carta y, ¡caray! ¡no lo he conseguido! Es una declaración de fe tan rotunda y tan firme que he renunciado al análisis frase por frase como hice con la de José Luis.

Eso no quiere decir que me vaya a estar calladito con lo que me gusta el debate.

¡No!, en serio, no puedo entrar dentro de tu mundo de fe. El que tiene una fe de esta firmeza lo tiene todo claro, tiene todas las respuestas.

Ocurre que, desde fuera, cualquier religión aparece como un mundo cerrado sobre sí mismo. Yo las imagino como burbujas. Dentro de ellas todo está explicado: se sabe de donde se viene, a donde se va, donde se apoya la ética, cómo obrar, donde acudir en caso de desaliento...;  se tiene esperanza, se tiene seguridad... ; en el caso de las religiones con Dios personal (las mayoritarias excepto el budismo), se tiene certeza de su existencia, se sabe cómo es, se conoce lo que quiere de nosotros, se sabe cómo buscarlo, cómo entrar en contacto con El, se confía en El y se espera de El ser escogido para una felicidad eterna: basta con cumplir lo que El nos dice a través de un libro sagrado o de sus intérpretes... Sin embargo, si se está fuera de las burbujas, se ven todas iguales, ahí, flotando en el aire, sin ninguna base racional que las sustente, sin ninguna prueba que, de manera imparcial y sin lugar a duda (como en el caso de la Ley de la Gravitación Universal, por poner un ejemplo) las reafirme como una realidad palpable. Todas te exijen una fe. Ninguna te da una prueba irrefutable.

Tener fe en esa religión concreta es zambullirse de lleno dentro de la burbuja olvidando las exigencias de certeza que tu propia mente racional te exige. Si eres capaz de dar ese salto en el vacío y, si una vez dentro de la burbuja, rechazas cualquier duda por razonable que sea, no tienes ningún problema. ¡Eres un hombre de fe! A cambio recibes seguridad, esperanzas y todo lo dicho más arriba. Lo malo para uno que está afuera es que todas las burbujas las ve iguales. Y todas están faltas de apoyos reales que no sea la propia fe. Conozco personas "zambullidas" en el catolicismo más ortodoxo; otras, en otros cristianismos de gran firmeza de fe (testigos de Jehová); algunos budistas con sus sucesivas y evidentes (para ellos) reencarnaciones; algún musulman que no tiene ninguna duda de cuan equivocados estamos los infieles (o sea, todos los demás); y, la mayoría, con su religión personal "fabricada" por él y para sí mismo ("creo en Dios pero no en los curas" es su frase preferida). A todas, sin excepción, las mantiene su propia fe. Todas rechazan cualquier duda y no están dispuestas a plantearlas. Lo dicho: mundos cerrados, burbujas en el aire.

Además, existe una incomunicación entre las burbujas. Todos miran con una cierta compasión y algunos con cierta sonrisa ("¡anda éste por donde sale!") al "habitante" de la otra burbuja.

Rafael; tú estás dentro, yo estoy fuera. Lo siento; del contenido de tu fe, no puedo hablar porque a mi me falta esa fe y sería una cadena derechazos, pero, sí que podemos hablar de muchas otras cosas y lo que sí que hemos hecho y haremos es respetar nuestras creencias como amigos que somos.
    Abrazos
        Arturo Bosque

http://personales.mundivia.es/abosque/